Vecinos viven con temor tras violencia que ya no distingue horarios

En la colonia Chulavista, el miedo volvió a instalarse entre vecinos tras un hecho violento ocurrido en uno de los espacios que antes representaban convivencia y tranquilidad. Para los habitantes del sector, lo sucedido no solo dejó una víctima, sino una sensación profunda de inseguridad que hoy marca su forma de vivir, de salir de casa y de permitir que los niños usen los espacios públicos.

Lluvia Beltrán, vecina de la colonia, relató que escuchar las detonaciones mientras cenaba con su familia fue una experiencia aterradora. Como muchos otros vecinos, tuvo que refugiarse dentro de su hogar y esperar a que el ruido cesara. Más allá del impacto inmediato, lo que más la afectó fue escuchar el llanto y el dolor de la familia del joven, un vecino al que, aunque no conocía de cerca, identificaba como parte de la comunidad. Para ella, ese momento dejó claro que la violencia ya no es algo lejano, sino una realidad que toca la puerta de cualquier casa.

La testigo explicó que este tipo de situaciones generan un miedo constante que no se disipa con el paso de las horas. Dijo sentirse insegura al salir a trabajar, al caminar por la colonia e incluso al permanecer en su propio hogar. Reconoció que en Chulavista los hechos violentos se han vuelto frecuentes, pero insistió en que no deben aceptarse como algo normal, pues cada pérdida duele y deja secuelas emocionales en quienes la presencian.

El impacto también se refleja en la vida comunitaria. Desde lo ocurrido, las canchas del parque permanecen vacías y los niños han dejado de acudir a jugar o entrenar, espacios que hoy lucen en silencio. Para los vecinos, esta ausencia es una señal clara de cómo el miedo ha ido ganando terreno y ha cambiado la dinámica del barrio. Chulavista vive así no solo la pérdida de tranquilidad, sino la preocupación constante de que la violencia siga arrebatando la vida cotidiana de sus habitantes.