El asesinato de un mesero la mañana de este viernes 26 de septiembre, a unos metros del Hospital Civil de Culiacán, reavivó las críticas sobre la efectividad de los operativos de seguridad en las inmediaciones de hospitales, donde ya se habían anunciado rondines permanentes por parte de las autoridades.
La víctima, identificada como Jesús “N”, de 42 años, fue atacada a balazos en la entrada del restaurante Bonara, ubicado sobre la avenida Álvaro Obregón, en la colonia Gabriel Leyva. El hecho ocurrió alrededor de las 08:00 horas, en plena zona donde se concentran unidades médicas y educativas como la Facultad de Enfermería de la UAS.
Verona Hernández, Vocera de la Secretaría de Seguridad Publica, reconoció la privación de la vida de la víctima y defendió la estrategia oficial, aunque aceptó limitaciones:
“La permanencia de las autoridades es permanente, valga la redundancia, y se tendrán que hacer los ajustes necesarios… hay rondines alrededor de los hospitales, porque no hay la suficiencia de patrullas o de elementos para atender cada persona en particular”.
Pese a ello, el crimen evidencia que los rondines no han sido suficientes para disuadir la violencia en espacios hospitalarios. En meses recientes, estos recintos han sido escenario de agresiones, incluso intentos de homicidio dentro de áreas médicas.