Diciembre con movimiento, pero ventas que no despegan

La ciudad de Culiacán atraviesa la temporada decembrina, tradicionalmente considerada la más fuerte del año para el comercio. En estas fechas, las familias suelen salir a comprar regalos, ropa, decoraciones y los insumos para las cenas navideñas. Sin embargo, este cierre de año se percibe distinto para trabajadores y comerciantes, quienes coinciden en que las ventas no han respondido como en años anteriores, pese al movimiento visible tanto en calles como en plazas comerciales.

Durante recorridos por el centro de Culiacán, se observa una constante afluencia de personas caminando entre negocios, vitrinas encendidas y locales abiertos. No obstante, comerciantes señalan que ese flujo no se traduce en consumo. La percepción general es que hay más personas mirando que comprando, una situación que se ha vuelto recurrente en los últimos meses y que durante este diciembre parece haberse acentuado, reflejando una mayor cautela al momento de gastar.

Comparación con años anteriores: menos compras y mayor cautela

Jacqueline Hernández, trabajadora de un establecimiento de ropa en el centro de Culiacán desde hace casi siete años, explica que la diferencia con temporadas pasadas es clara. Aunque reconoce que diciembre siempre ha sido un mes de movimiento, asegura que actualmente las ventas han disminuido de manera considerable, estimando una baja de entre 40 y 50 por ciento en comparación con otros años.

De acuerdo con su experiencia, antes era común que las personas compraran varias prendas para estrenar durante las fiestas. Hoy, en cambio, la mayoría adquiere solo lo indispensable. “La gente ya no se da tantos gustos”, señala, al explicar que muchos clientes expresan preocupación por la falta de empleos estables y por una economía familiar más limitada. Aunque atiende a muchas personas durante el día, comenta que pocas concretan una compra, lo que obliga a priorizar gastos básicos.

Afluencia visible, ventas que no despegan

Una percepción similar comparte Mariela Castro, también empleada en un comercio de ropa, quien señala que el flujo de personas se concentra en horarios específicos, principalmente por la tarde, mientras que las mañanas suelen ser tranquilas. Explica que algunos pequeños establecimientos logran vender entre 30 y 50 prendas al día, aunque el ritmo no es suficiente para compensar la incertidumbre económica general.

Mariela añade que muchos locales optan por cerrar más temprano, ya que las personas evitan permanecer en el centro por la noche. Aunque reconoce que las prendas se mueven con rapidez en algunos puestos, afirma que el nivel de ventas no es comparable con el de años previos, cuando el consumo era más constante durante todo el día.

Un panorama que se repite en otros municipios

Esta situación no es exclusiva de Culiacán. Municipios como Navolato también enfrentan condiciones similares. Recientemente, Jorge Quevedo Beltrán, presidente de Empresarios Unidos por Navolato, compartió que en su localidad las familias atraviesan una etapa complicada, con ingresos más limitados que las obligan a economizar.

De acuerdo con el representante empresarial, aunque las tradiciones decembrinas suelen impulsar el consumo, la realidad económica del estado no permite lujos ni derroches. Señaló que las familias buscan ajustarse a lo básico, priorizando necesidades esenciales sobre gastos extraordinarios, lo que refleja un sentir generalizado en distintos puntos de Sinaloa: mantener las celebraciones, pero con un gasto mucho más medido.