El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y Productores Michoacanos informaron a través de sus redes sociales que la mesa de diálogo sostenida con autoridades federales concluyó sin acuerdos, tras siete horas de conversaciones que dejaron más dudas que avances. En el encuentro también participó la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), cuyos representantes reclamaron que los compromisos previamente establecidos con la Secretaría de Gobernación no se han cumplido.
Los productores detallaron que la reunión debía realizarse en Gobernación, pero se les notificó a altas horas de la noche que sería trasladada a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). Dirigentes del FNRCM señalaron que este cambio inesperado generó molestia, especialmente porque la minuta establecía la participación de representantes de SADER, Economía, Bienestar y Hacienda; sin embargo, solo acudió el subsecretario de Agricultura, Leonel Cota, quien se limitó a recibir propuestas y prometer que las canalizaría para su análisis.
En la mesa, los agricultores insistieron en un sistema de créditos para el campo que —según aclararon— no implica pedir más recursos públicos, sino reorganizar los ya existentes. Al no tener una respuesta concreta, los grupos anunciaron que analizarán retomar las protestas, recordando los bloqueos carreteros y fronterizos realizados semanas atrás. Al terminar el encuentro, los dirigentes dieron por rota la mesa de diálogo y exigieron una respuesta en un plazo de una semana. De no obtenerla, advirtieron que volverán a cerrar carreteras e incluso mantendrán movilizaciones durante Navidad y Año Nuevo.
A esta tensión se sumó una controversia pública luego de que el comunicador Pedro Ferriz, a través de sus redes sociales, afirmó que el movimiento habría sido “maiceado” y que ciertos líderes recibieron ofertas políticas o beneficios económicos para desistir de las protestas. Ferriz expresó sentirse “con el corazón partido”, señalando que algunos dirigentes habrían aceptado posibles diputaciones, una senaduría futura o apoyos económicos desde dependencias estatales, mientras otros habrían dado prioridad a preparar el siguiente ciclo agrícola antes que sostener la presión social. Según su relato, los acuerdos quedaron “en el aire” y la lucha perdió fuerza.
La reacción del Frente no se hizo esperar. En un comunicado difundido también por redes sociales, el FNRCM calificó las declaraciones del comunicador como “falsas e irrespetuosas”. Aseguraron que la lucha no está motivada por dádivas, sino por el hartazgo y el esfuerzo económico de agricultores y transportistas “arruinados”. Exigieron a Ferriz presentar pruebas o retractarse públicamente, afirmando que “la dignidad del campo no se vende” y acusando que sus señalamientos dañan a quienes “se juegan la vida en el surco y la carretera”.
El Frente invitó al comunicador a conocer directamente las condiciones del campo antes de emitir juicios, subrayando que la desesperación de los productores “no se compra, se vive”. Desde un punto de vista ciudadano, el intercambio revela la fragilidad de la relación entre representantes del campo, autoridades y figuras públicas, en un momento en el que la tensión social se mantiene alta y las soluciones siguen sin concretarse.