Violencia impacta en la educación y genera temor entre estudiantes y familias

La creciente ola de violencia en el estado ha comenzado a reflejarse no solo en las calles, sino también en los entornos educativos. Desde guarderías hasta universidades, padres de familia y estudiantes perciben una afectación directa en su seguridad, en la dinámica escolar y en el avance académico.

Michelle Zárate, joven universitaria, compartió que instituciones como jardines de niños han reforzado su infraestructura de protección con bardas más altas, como respuesta preventiva a hechos violentos ocurridos en las cercanías. Considera que este tipo de acciones, aunque necesarias, evidencian el temor que se vive diariamente en el entorno educativo.

Además, lamentó que se minimice la gravedad de la situación por parte de autoridades estatales, señalando que este tipo de discursos genera desinformación y una imagen errónea del estado ante la opinión pública nacional. A su juicio, negar lo evidente perjudica tanto la atención a la problemática como la percepción que otras entidades tienen de la situación local.

Zárate también expresó escepticismo respecto a las visitas recientes de figuras políticas al estado, opinando que su presencia no representa una garantía real de cambio o mejoría, más allá de operativos temporales para salvaguardar su seguridad personal.

Sobre las propuestas de algunos sectores para volver a clases virtuales como medida de resguardo, reconoció que aunque esto permitiría proteger a los estudiantes en sus hogares, también tendría un impacto negativo en su aprendizaje y desarrollo social. Asegura que nada sustituye la experiencia del aula, y que recurrir nuevamente al aislamiento podría convertirse en un retroceso educativo significativo.

Para muchas familias, la incertidumbre y el miedo se han convertido en parte del día a día. El reto actual, concluye, no solo es garantizar el acceso a la educación, sino también devolver a estudiantes y maestros la seguridad para ejercerla plenamente.