WASHINGTON D.C. — El presidente Donald Trump y su equipo han relanzado el polémico programa de visas de inversión conocido como “Visa Trump Gold Card”, reduciendo drásticamente su costo de 5 millones a 1 millón de dólares. Esta medida, firmada por Trump en una orden ejecutiva el pasado viernes, busca revivir una iniciativa que, según expertos, no tuvo la acogida esperada entre los inmigrantes adinerados.
Desde su anuncio en febrero por parte del expresidente y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el programa prometía otorgar visas y residencia permanente a cambio de inversiones millonarias. La meta inicial era ambiciosa: recaudar fondos para reducir la deuda nacional de 36 billones de dólares. Trump había sugerido que podrían “vender quizás un millón de estas tarjetas”, mientras que Lutnick esperaba 200,000 inversionistas.
La reducción del 80% en el precio original ha sido interpretada como una señal de baja demanda. Nuri Katz, fundador de Apex Capital Partners, una firma de asesoría en inmigración de inversiones, declaró a Forbes: «Esto es una admisión de fracaso si reducen el precio en un 80%”.
A pesar del recorte, el programa mantiene su promesa de “residencia en Estados Unidos en tiempo récord”.Además, el sitio web renovado, TrumpCard.gov, ha lanzado dos nuevas opciones de visa de inversión:
Trump Corporate Gold Card (2 millones de dólares): Promete “residencia en Estados Unidos en tiempo récord” para empleados seleccionados, con la opción de transferir el acceso entre trabajadores de la misma empresa.
Trump Platinum Card (5 millones de dólares): Otorga la posibilidad de pasar hasta 270 días en Estados Unidos sin estar sujeto a impuestos sobre ingresos no estadounidenses.
Expertos consultados por Forbes señalan que la “Visa Trump Gold Card” compite directamente con el programa de visa EB-5, que ya ofrece un camino a la residencia permanente con inversiones de entre $800,000 y $1 millón de dólares. La visa EB-5, sin embargo, requiere la creación o preservación de 10 empleos a tiempo completo para trabajadores estadounidenses.
Para que las nuevas visas de Trump puedan ser implementadas, el Congreso estadounidense tendría que crear nuevas leyes de inmigración y de impuestos, un proceso que podría enfrentar una fuerte oposición política.