La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó este martes que el Gobierno de Estados Unidos no ha enviado a México la información relacionada con la solicitud de detención urgente con fines de extradición contra el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.
Durante la conferencia matutina, Sheinbaum fue cuestionada sobre la situación del mandatario sinaloense y sobre las razones por las que, pese a que no se ha recibido dicha información, Rocha Moya no ha retomado sus funciones al frente del Gobierno de Sinaloa.
La presidenta respondió que la permanencia de Rocha Moya fuera del cargo corresponde a una decisión personal del propio gobernador.
“Es una decisión de él”, señaló Sheinbaum, al explicar que Rocha Moya decidió mantenerse separado de sus funciones mientras continúa el proceso de investigación.
La mandataria recordó que, cuando el gobernador solicitó separarse temporalmente del cargo, argumentó que buscaba evitar que su situación personal pudiera generar cuestionamientos sobre la gobernabilidad de Sinaloa.
“En el momento en que salió de su puesto dijo: no quiero poner en duda la gobernabilidad de Sinaloa ni mucho menos; prefiero dejar el puesto en lo que continúa esta investigación”, explicó Sheinbaum.
La declaración ocurre mientras permanece sin avances públicos una solicitud de Estados Unidos para obtener la detención urgente de Rocha Moya con fines de extradición. De acuerdo con lo informado por la propia presidenta, hasta este martes Washington no ha entregado a las autoridades mexicanas la información necesaria para sustentar dicha petición.
¿Qué ocurre con la investigación contra Rocha Moya?
Rubén Rocha Moya solicitó licencia al Congreso de Sinaloa el 1 de mayo de 2026, en medio de los señalamientos provenientes de autoridades estadounidenses y de la investigación iniciada por la Fiscalía General de la República (FGR). El Congreso aprobó posteriormente su separación temporal del cargo y designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina.
El propio Rocha Moya ha sostenido que está dispuesto a colaborar con las autoridades y, en julio, confirmó que había comparecido ante la FGR para responder a los cuestionamientos del Ministerio Público. En aquella ocasión aseguró haber respondido de manera puntual y veraz a las preguntas relacionadas con la investigación.
El caso se encuentra relacionado con señalamientos de autoridades estadounidenses que vinculan presuntamente al gobernador con actividades del crimen organizado. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado públicamente de una acusación formal en México que haya derivado en un proceso penal contra Rocha Moya.
Uno de los puntos centrales del caso es precisamente la solicitud de detención urgente con fines de extradición planteada desde Estados Unidos. Sheinbaum ha explicado en ocasiones anteriores que, para que México pueda actuar a partir de una petición de este tipo, se requiere que el gobierno estadounidense proporcione la información y los elementos que sustenten la solicitud. En junio, la presidenta también descartó que existiera un plazo específico para que Washington entregara esas pruebas.
Por ahora, Rocha Moya permanece separado de la gubernatura por decisión propia, mientras continúa la investigación y se mantiene pendiente la información que Estados Unidos tendría que entregar a las autoridades mexicanas.
La postura expresada este martes por Sheinbaum marca una diferencia entre ambos asuntos: por un lado, la situación jurídica del gobernador depende del desarrollo de las investigaciones y de la eventual información que presente Estados Unidos; por otro, su permanencia fuera del cargo, de acuerdo con la presidenta, responde a una decisión tomada por el propio Rocha Moya para no afectar la gobernabilidad de Sinaloa mientras se esclarecen los señalamientos.