A un año de la detención de Ismael “El Mayo” Zambada y del asesinato de Héctor Melesio Cuén, la fuerte presencia militar en calles de Culiacán ha causado más incertidumbre que sensación de seguridad entre algunos ciudadanos.
Peatones entrevistados señalaron que la instalación de unidades del Ejército en zonas peatonales, como el parque La Plomita y alrededores del Obregón, no les genera tranquilidad. “La percepción es más alarmante. Aquí hay cursos de verano, hay personas mayores, y ahora esto parece una base militar”, expresó uno de los civiles consultados, quien prefirió mantenerse en el anonimato por seguridad.
La reciente llegada de más de 1,800 elementos del Ejército, sumados a los ya desplegados en Sinaloa, ha reforzado la idea entre algunos habitantes de que “algo grave puede ocurrir”. Lejos de sentirse protegidos, temen ser víctimas colaterales en un posible fuego cruzado. “Hay una zozobra en la sociedad que no se puede esconder. Está solo todo esto”, agregó la misma persona.
Aunque descartó que un enfrentamiento pueda darse en esa zona específica, consideró innecesario el uso del espacio público como punto de resguardo militar. “Estamos jodidos en cuestión de educación vial y con este rollo… ¿Qué esperamos? ¿Qué va a pasar?”, cuestionó.
También lamentó la falta de información clara por parte de las autoridades. “No es que falte comunicación, es que no están siendo conscientes de lo que estamos viviendo”, afirmó.
En cuanto a los efectos económicos, mencionó que la violencia ha impactado directamente al comercio local. “Los que tienen dinero ya se fueron. Los que sufrimos somos los trabajadores. Poco a poco se está muriendo esta capital”, expresó.
Para este ciudadano, lo que ocurre hoy no es solo un operativo más, sino lo que llamó un “terremoto social”, que refleja el deterioro del tejido urbano y la incertidumbre generalizada ante una violencia que, dijo, “no tiene para cuándo acabar”.