Vestidos de blanco y con pancartas en mano, familiares, amigos, compañeros de escuela y de baloncesto de Ricardo Mizael marcharon la mañana de este domingo 22 de febrero desde La Lomita hasta la Catedral de Culiacán para exigir justicia por el adolescente de 15 años asesinado el pasado 11 de febrero.
El joven fue atacado a balazos alrededor de las 10:00 de la mañana cuando salió a comprar leche y biberones para alimentar a unos gatitos que había rescatado. De acuerdo con sus familiares, fue confundido y perdió la vida en el lugar.
La movilización, convocada por su familia, reunió a decenas de personas que portaban mensajes como “Con los niños no” y “Queremos paz para Sinaloa”. Durante el recorrido también se sumaron familiares de otros jóvenes desaparecidos, quienes aprovecharon el espacio para visibilizar sus propios casos y unirse al llamado de justicia.
“Es para honrar la memoria de mi niño”
Antes de iniciar la marcha, la madre del menor, Berenice López, agradeció el respaldo de la ciudadanía y reiteró su exigencia de justicia.
Sobre el avance de las investigaciones, señaló que las autoridades estatales han tenido acercamiento con la familia. “Sí, se están haciendo cargo del caso”, afirmó, al indicar que han recibido información por parte del investigador asignado.
La madre explicó que la marcha tuvo como propósito mantener viva la memoria de su hijo y pedir paz. “Es para honrar la memoria de mi niño. Queremos paz en Sinaloa para que ninguna madre sienta el mismo sufrimiento que yo siento en estos momentos”, dijo.
Al ser cuestionada sobre si confía en que habrá justicia, respondió: “Queremos confiar”. Visiblemente conmovida, agregó: “Estoy agradecida por todos los que estamos aquí, porque unidos somos más los buenos que los malos”.




Un niño entregado al deporte
Entre los asistentes también estuvieron integrantes de la Academia Águilas, donde Ricardo entrenaba baloncesto desde los nueve años. Su entrenador Jaime Guzmán lo recordó como un joven comprometido y apasionado por el deporte.
“Era un niño ejemplar, muy entregado en los entrenamientos. Le encantaba el basquetbol y soñaba con ser jugador profesional”, expresó. Señaló que la pérdida impactó profundamente a sus compañeros, especialmente a los de su categoría. “Tuvimos que platicar con ellos, darles ánimo, porque era muy querido”.
El entrenador reiteró el mensaje que predominó durante la marcha: “Con los niños no. Que los cuiden, que estemos más pendientes. Queremos que esto pare, que la seguridad mejore y que podamos vivir tranquilos”.
Ricardo Mizael fue descrito por quienes lo conocieron como un adolescente noble, solidario y amante de los animales. Su muerte ha generado indignación y un llamado colectivo a reforzar la seguridad y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse en Sinaloa.
