Familiares, amigos y colegas de Jesamel Rodríguez Zazueta, la maestra asesinada el pasado sábado en Nuevo Altata, realizaron este lunes una marcha pacífica en exigencia de justicia.
La movilización partió de la funeraria San Martín, ubicada sobre el bulevar Álvaro Obregón, y concluyó frente al Palacio de Gobierno, donde los manifestantes demandaron que el caso no sea tratado como un hecho más de violencia, sino que se investigue con la seriedad y rigor que corresponde.
Entre los asistentes estuvieron integrantes del magisterio, padres de familia y la sociedad civil, así como el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Óscar Loza Ochoa, quien acompañó a la familia de la víctima.
Una de las maestras participantes expresó la preocupación que prevalece entre los docentes ante el clima de inseguridad en Sinaloa:
“Estamos haciendo lo mejor para nuestros niños sinaloenses, pero queremos paz y seguridad para ellos y para nosotros. No queremos ir con miedo a las aulas ni regresar inseguros a nuestras casas.”
Los manifestantes coincidieron en señalar que la violencia ha impactado directamente al magisterio, con casos de extorsión, robos y ausentismo escolar por temor. Reiteraron que no se debe catalogar el asesinato de Jesamel como un “daño colateral”, sino como una violación a los derechos fundamentales que exige una respuesta clara de las autoridades.