Este sábado 30 de agosto, a las 8:00 horas, familiares y colectivos de búsqueda se reunieron en La Lomita para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. La marcha avanzó por la avenida Álvaro Obregón hasta la Catedral de Culiacán, donde más tarde se realizó una misa en el Jardín de la Memoria.
Durante el recorrido, los asistentes portaban fichas de búsqueda, pancartas y carteles con las consignas: “¿Dónde están, nuestros hijos dónde están?” y “Hijo, escucha, tu madre está en la lucha”. En su paso por el Ayuntamiento de Culiacán, los manifestantes dirigieron sus reclamos directamente al alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil.
Alma Rosa, líder del colectivo Voces Unidas por la Vida, señaló que la cifra de desaparecidos que reconocen las autoridades estatales —alrededor de 1,800 casos— está muy por debajo de la realidad:
“Nosotros tenemos otros datos como familias, como colectivos, y sabemos que es el doble o triple de lo que reporta la Fiscalía, porque muchas desapariciones nunca se denuncian. La búsqueda la hacemos las familias, no el gobierno”.
Por su parte, Juan Ramón Sánchez Acosta, director de quejas y seguimiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), reconoció que las familias enfrentan obstáculos desde el inicio de una desaparición:
“Cuando inicia un caso, no reciben la información necesaria. Nosotros intervenimos para hacer la petición a las autoridades y acompañarlos incluso en búsquedas en panteones o penales. Nuestro trabajo es darles respaldo cuando no encuentran respuesta”.
En tanto, Óscar Loza Ochoa, presidente de la CEDH, subrayó la magnitud del problema:
“No entraré al pleito de cifras, pero aún los registros del gobierno del estado son demasiados. Eso habla de la dimensión de un grave problema para la sociedad. Mientras no haya una fuerza social que obligue a detener la práctica de la desaparición, esta va a continuar”.
La jornada concluyó en el Jardín de la Memoria, ubicado en el Parque Constitución, donde se ofició una misa encabezada por el padre Jimmy. Este memorial cuenta con una pared gris con 185 placas de personas desaparecidas, rodeada de árboles, bancas y una fuente de agua.