La Diócesis de Culiacán expresó su dolor y consternación por los hechos de violencia registrados el 28 de enero de 2026, en los que fueron agredidos el diputado local Sergio Torres Félix y la diputada Elizabeth Montoya Ojeda, a través de un comunicado firmado por su obispo y pastor, Mons. Jesús Herrera Quiñónez.
En el documento, la Iglesia manifestó su solidaridad y oraciones por la vida, la salud y la pronta recuperación de los servidores públicos afectados, así como por sus familias, colaboradores y personas cercanas, ante un contexto de angustia e incertidumbre generado por estos hechos.
La Diócesis lamentó que la violencia continúe afectando la dignidad de la persona humana y lastimando el tejido social de Culiacán y del estado, al señalar que la repetición de estos acontecimientos genera miedo, desconfianza y sufrimiento entre la población, y advirtió sobre el riesgo de normalizar la violencia o permanecer indiferentes ante ella.
Asimismo, hizo un llamado respetuoso pero firme a las autoridades competentes para que las investigaciones se realicen con responsabilidad, transparencia y apego a la justicia, y exhortó a la sociedad a no dejarse vencer por la desesperanza, reiterando su compromiso de seguir acompañando a las víctimas y de trabajar en favor de una cultura de paz en Sinaloa.