La crisis de inseguridad en la capital sinaloense derivó en el cierre definitivo del Colegio Azteca, una situación que Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), calificó como grave, advirtiendo que la falta de garantías para la educación se está extendiendo peligrosamente.
«Es muy, pero muy lamentable y más todavía que no estemos proporcionando las condiciones para que se reabra y para que otras instituciones también públicas que han resentido la violencia, pues no tengan las condiciones plenas para desarrollar su trabajo», declaró el ombudsman.
La directiva del colegio confirmó, a través de un comunicado, que tras sufrir «hechos vandálicos» y ante la «constante zozobra» en la ciudad, el pasado 15 de diciembre fue su último día de clases. La decisión se tomó luego de que la matrícula cayera drásticamente, dejando incluso a grupos enteros con «matrícula nula» por el temor de las familias.
Loza Ochoa reveló que este no es un caso aislado, pues el organismo ya ha recibido quejas recientes por falta de condiciones de seguridad en escuelas de zonas rurales como Villa Juárez y Tepuche, así como de dos primarias afectadas por el entorno violento.
Finalmente, el activista urgió a las autoridades a replantear la estrategia de seguridad, señalando que el alto ausentismo y el cierre de planteles evidencian una crisis que vulnera directamente el derecho a la educación en Sinaloa.