El alarmante reclutamiento de menores por el crimen organizado es un «fracaso colectivo» que se origina en un sistema educativo que los «excluye» de las aulas, advirtió Oscar Loza Ochoa.
El presidente de la CEDH confirmó que el Centro de Internamiento para Adolescentes (CIJA) está rebasado, registrando un crecimiento de «al menos 6 veces más» (600%) en su población desde septiembre de 2024, pasando de unos 8 internos a más de 60.
Cuestionado sobre la responsabilidad institucional, Loza Ochoa señaló que el problema es más profundo que la «deserción escolar».
“Yo voy un poco más allá», sentenció. «El sistema educativo, ¿qué hace para que se dé el fenómeno de la exclusión? (…) Me parece más adecuado el concepto de exclusión”.
Loza Ochoa enfatizó que el sistema está fallando en «mantener en las aulas» a los alumnos. Además, se comprometió a investigar el nexo entre menores reportados como desaparecidos y su posterior detención en células armadas, un patrón que, dijo, ya se ha visto antes.
Finalmente, Loza Ochoa señaló que, si bien el personal del CIJA «hace un esfuerzo», el sistema de reinserción social fracasa cuando los jóvenes son liberados.
Propuso la creación de un sistema de «fiadores morales» o «padrinos» para vigilar la reintegración del adolescente a la escuela o al trabajo.
“Falta el compromiso desde la sociedad. Que haya un fiador moral de esos adolescentes afuera, que complementen lo que haya faltado allí en el centro de internamiento”, explicó, ofreciéndose incluso a participar personalmente.