El Cuerpo de Bomberos de Culiacán opera bajo una presión extrema. A pesar de que los reportes de incendios se han duplicado diariamente en la capital, la corporación mantiene su compromiso con una fuerza de apenas 110 elementos, de los cuales solo 70 perciben un salario, mientras que el resto labora de forma voluntaria.
Efraín Araujo Zazueta, comandante del departamento, advirtió que el desgaste no es solo emocional y físico, sino también técnico. Actualmente, el parque vehicular se encuentra al límite; de las 16 unidades disponibles, varias requieren mantenimiento preventivo que no se ha podido realizar por la falta de camiones de repuesto para cubrir las emergencias mientras las unidades están en el taller.
La protección de cada bombero representa una inversión masiva. Guillermo Chu Valenzuela, integrante de la corporación, detalló que el equipo completo para un solo elemento —que incluye casco, chaquetón, escafandra, pantalón, guantes y equipo de respiración— tiene un costo aproximado de 140 mil pesos.
José de Jesús González Sánchez, presidente del Patronato de Bomberos, señaló que la institución requiere al menos 4 millones de pesos anuales solo para equipamiento. Esta cifra es vital, ya que, en siniestros de gran magnitud, los equipos especiales pueden quedar contaminados o inservibles incluso en su primer día de uso.
Ante la falta de unidades forestales especializadas que permitan avanzar y lanzar agua de manera simultánea, los mandos de Bomberos hicieron dos peticiones críticas a la población: ceder el paso siempre que escuchen las sirenas para reducir los tiempos de respuesta y extremar las medidas de autocuidado en el hogar, con el fin de prevenir siniestros que sigan saturando la capacidad operativa de la institución.