El diputado del PRI, Bernardino Antelo, señaló que en Sinaloa existe una problemática persistente que afecta directamente a miles de jóvenes profesionistas: la falta de oportunidades laborales acordes a su formación académica, lo que ha provocado que muchos terminen desempeñándose en actividades que no corresponden a los estudios que realizaron.
Durante su posicionamiento, Antelo expuso que esta situación no es nueva, pero se ha vuelto más visible ante el crecimiento del desempleo, la informalidad y la desconexión entre las universidades y el mercado laboral. Indicó que numerosos jóvenes concluyen una carrera con expectativas de desarrollo profesional, pero al no encontrar empleo en su área, se ven obligados a aceptar trabajos con menores ingresos y pocas posibilidades de crecimiento.
El legislador explicó que esta realidad tiene consecuencias a largo plazo, tanto para los jóvenes como para el desarrollo del estado. Señaló que cuando el talento no se aprovecha, se limita la innovación, se debilita la economía local y se empuja a muchos profesionistas a migrar a otros estados o países en busca de mejores condiciones.
Ante este escenario, Bernardino Antelo dio a conocer que el PRI impulsa una propuesta para crear un instituto estatal enfocado en apoyar a jóvenes profesionistas, con el objetivo de brindarles herramientas que les permitan desarrollar proyectos productivos. La idea, explicó, es ofrecer financiamiento accesible, capacitación y acompañamiento, especialmente para quienes tienen ideas de negocio pero no cuentan con recursos ni respaldo financiero.
Detalló que este esquema estaría financiado con recursos estatales y contemplaría créditos pequeños, con reglas claras y tasas de interés bajas, dirigidos a jóvenes que están terminando sus estudios o que recientemente egresaron. Aclaró que no se trataría de apoyos a fondo perdido, sino de un modelo en el que el recurso pueda recuperarse y reinvertirse para beneficiar a más personas.
El diputado subrayó que esta propuesta también busca fortalecer la vinculación entre las instituciones educativas y el sector productivo, para que la oferta de carreras responda mejor a las necesidades reales del estado. Reconoció que actualmente existen programas académicos que no tienen campo laboral suficiente en Sinaloa, lo que coloca a los estudiantes en una situación de desventaja desde el inicio.
Desde una visión ciudadana, el planteamiento pone sobre la mesa un problema que muchas familias conocen de primera mano: jóvenes preparados que no logran ejercer su profesión. Si bien las propuestas presentadas apuntan a atender esta situación, el reto principal —coinciden diversas voces— será que estas iniciativas se traduzcan en políticas efectivas, con impacto real en el empleo y en las oportunidades de desarrollo para las nuevas generaciones.
La discusión deja claro que el tema del empleo juvenil sigue siendo uno de los pendientes más sensibles en Sinaloa, y que más allá de los discursos, la expectativa social está puesta en acciones concretas que permitan a los jóvenes trabajar, crecer y construir un futuro acorde a su preparación.