La actividad sísmica en Sinaloa ha ido en aumento. En lo que va del año, se han registrado 40 sismos, según datos del Servicio Sismológico Nacional, siendo el más fuerte el del pasado 23 de julio con una magnitud de 4.6, localizado a seis kilómetros al noroeste de Culiacán.
Pese a la percepción social tras ese evento, las autoridades estatales descartaron la posibilidad de activar una alerta sísmica, debido a la proximidad del epicentro y el tiempo insuficiente de respuesta.
Roy Navarrete Cuevas, director del Instituto Estatal de Protección Civil, explicó que en Sinaloa los sismos suelen ser superficiales y de corta duración:
“No hay condiciones para instalar un sistema de alerta sísmica como en el centro del país. La cercanía con la costa impide generar avisos efectivos. Aquí la clave es la prevención.”
El funcionario detalló que el monitoreo sísmico está activo en las cuatro estaciones ubicadas en Choix, Topolobampo, Sanalona y Mazatlán. Además, se han validado más de 5,000 programas preventivos en empresas y edificios públicos.
También afirmó que los protocolos en hospitales y edificios estratégicos se activaron de forma inmediata tras el reciente movimiento, sin que se reportaran daños estructurales.