La tensión en el campo mexicano continúa creciendo mientras productores de diferentes estados mantienen presencia en aduanas como medida de presión para exigir precios justos y apoyos suficientes para sostener el próximo ciclo agrícola. En la aduana de Nogales, donde se concentra uno de los grupos más numerosos, agricultores de Navolato y otras regiones permanecen en resistencia ante lo que califican como una falta de respuesta clara por parte del Gobierno Federal.
Entre los presentes se encuentra el productor Martín Linn del Campo Balbuena, quien reportó que, pese a mantenerse en relativa calma, la movilización ha registrado momentos de fricción. Explicó que algunos transportes y vehículos han quedado detenidos por la concentración agrícola, lo que ha generado roces con autoridades y operadores. Para evitar mayores tensiones, los productores liberaron 50 unidades de carga, principalmente de productos perecederos, como gesto de buena voluntad y para mantener un ambiente manejable mientras continúa la presión.
Los agricultores señalan que la situación del campo se ha vuelto insostenible: los costos de producción siguen en aumento y los precios de garantía no cubren ni lo básico para sembrar. Ante ese panorama, Linn advirtió que, si no se alcanzan acuerdos favorables, muchos productores optarán por no sembrar. En su comunidad estiman que el 50 por ciento de las tierras podría quedar sin cultivo, lo que representa alrededor de 500 hectáreas sin maíz ni frijol. Quienes ya iniciaron su siembra, afirmó, podrían enfrentar pérdidas totales si no se ajustan los apoyos.
En paralelo, este día se desarrolla una mesa de diálogo en la Ciudad de México entre autoridades federales y representantes del sector agrícola, misma en la que se encontrará presente Baltazar Valdés, presidente de la Unión de Campesinos Unidos de Sinaloa. Los productores mantienen la expectativa de que este encuentro defina acciones concretas para garantizar precios justos y apoyos reales para la siembra. El resultado, advierten, será determinante para definir si continúan o no con el ciclo agrícola.
Durante la movilización actual, productores también señalaron dificultades básicas, como la negativa inicial al uso de baños en la aduana, situación que se corrigió tras la intervención de medios nacionales. Además, mencionaron que permanecen soportando temperaturas extremas mientras mantienen su presencia en el lugar, sin que hasta ahora exista un acercamiento formal por parte de autoridades federales.
La protesta, que se mantiene de manera pacífica pese a los roces, refleja la preocupación creciente en el campo mexicano. Los agricultores sostienen que no buscan confrontación, sino condiciones mínimas para seguir produciendo y evitar un escenario donde la falta de apoyos derive en un paro de siembra generalizado.
Con las negociaciones en curso, los productores mantienen la esperanza de que se atiendan sus demandas, mientras reiteran que el futuro inmediato del campo depende de decisiones que, consideran, ya no pueden seguir postergándose.