La reunión programada para las 8:30 de la mañana en Palacio de Gobierno, donde los productores de maíz esperaban ser atendidos por el gobernador Rubén Rocha Moya, aún no comenzaba después de las 9:30 horas, lo que generó inconformidad entre los asistentes. Entre ellos se encontraba Víctor Manuel Montoya Gámez, ex comisariado ejidal del Ejido La Nanchita, Navolato, quien expresó con firmeza la desesperación del sector.
“Estamos muy preocupados por la situación del precio del maíz. Cada día baja más y no nos salen las cuentas. Vamos derechito a tronar”, declaró Montoya Gámez, al exponer los altos costos de producción, el bajo rendimiento por la falta de agua y la falta de apoyos suficientes por parte del gobierno.
El productor señaló que los costos de insumos —semilla, fertilizante, diésel— se han disparado, lo que hace incosteable la actividad agrícola: “Nos encanta la agricultura, nos encanta madrugar, pero así como están las condiciones, hemos perdido todo el esfuerzo”.
Aunque el gobernador declaró esta semana que ya se ha pagado el 98% del apoyo de 750 pesos por tonelada del ciclo pasado, Montoya desmintió que el proceso esté concluido. “Todavía es hora que no terminan de pagar. Los 200 pesos por cobertura, a nadie le ha llegado nada”, afirmó.
Los agricultores demandan un precio mínimo de 6,500 pesos por tonelada de maíz para cubrir los gastos. Sin embargo, los acopiadores actualmente ofrecen entre 5,800 y 6,000 pesos. “Eso nos lleva al fracaso, a que esto se acabe”, advirtió.
Con rendimientos bajos que rondan las 7 a 9 toneladas por hectárea —cuando en buenos años alcanzan hasta 17— y sin certidumbre para el próximo ciclo agrícola, los productores lanzaron un llamado urgente al gobierno estatal. “No somos radicales, no venimos a tomar nada, venimos a pedir justicia. Sólo queremos precios justos y atención directa del gobernador”, insistió Montoya.
Finalmente, criticó la falta de comunicación efectiva por parte de los líderes del sector y denunció que la reciente visita de Claudia Sheinbaum a Sinaloa dejó a los agricultores sin la posibilidad de expresarle sus necesidades: “No dejaron que se acercara nadie a hacerle una petición ni a saludarla”.