El gobernador Rubén Rocha Moya atribuyó el cierre del restaurante IHOP en Culiacán a la falta de clientela y sus precios elevados, y no a motivos relacionados con la violencia. Aseguró que en la capital sinaloense existe una fuerte competencia en el sector gastronómico, especialmente en el mercado de desayunadores, donde los consumidores prefieren opciones más accesibles y con sabor regional.
“IHOP se fue no por la violencia, yo siempre lo vi muy solo. Y caro, pues por eso la gente va a desayunadores más accesibles y regionales”, expresó.
Rocha subrayó que la alta afluencia en restaurantes locales es muestra del dinamismo económico de la entidad, mencionando como ejemplo su experiencia en el restaurante Panamá de Mazatlán, donde incluso ha tenido que hacer fila para ingresar.
“No soy un gobernador que mande a apartar mesa ni me meto a privados. Si no hay cupo, me pongo a la cola”, afirmó.
Estas declaraciones se dan en un contexto donde diversas cadenas nacionales e internacionales han cerrado sucursales en Culiacán, como Burger King, Office Max y otros establecimientos. Algunos de estos cierres han sido atribuidos públicamente a problemas de inseguridad mediante comunicados en redes sociales oficiales y carteles colocados en los locales vacíos.
Rocha sostuvo que, pese a estos casos, en general la economía sinaloense muestra signos de crecimiento y recuperación, con nuevos negocios abriéndose y otros ampliando operaciones.