La Universidad Autónoma de Sinaloa, a través de la Facultad de Trabajo Social Culiacán, y la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (JAPAC) realizaron un conversatorio sobre cultura del agua, con énfasis en la relación entre el uso de tecnologías digitales, el cambio climático y la disponibilidad del recurso hídrico. La actividad se desarrolló como parte de la Jornada Universitaria del Conocimiento y reunió a estudiantes y docentes para discutir cómo las decisiones cotidianas y los avances tecnológicos también tienen consecuencias ambientales.
Durante el encuentro, Rosario Navarrete Franco, promotora de Cultura del Agua de JAPAC, explicó que los centros de cómputo y la infraestructura que permite operar sistemas de inteligencia artificial requieren grandes cantidades de recursos, entre ellos agua para los procesos de enfriamiento. La especialista llamó a mirar más allá de los beneficios de estas herramientas y considerar también la huella ambiental que genera su uso a gran escala.
Navarrete Franco relacionó esta discusión con los efectos del cambio climático y la sequía que se viven en la región. Señaló que la escasez de agua no debe entenderse únicamente como un asunto técnico o de infraestructura, sino también como un problema social que afecta a las comunidades y en el que pueden intervenir distintas disciplinas, incluido el Trabajo Social.
Por su parte, Leonor Tereso Ramírez, profesora investigadora y organizadora del conversatorio, explicó que la actividad surgió al observar que en las aulas se utiliza cada vez más la inteligencia artificial, aunque no siempre existe conciencia sobre su relación con el consumo de agua. El propósito fue abrir un espacio de reflexión para que la comunidad universitaria comprenda que el desarrollo tecnológico también implica responsabilidades en el cuidado de los recursos naturales.
Las participantes destacaron que la educación ambiental puede comenzar con acciones sencillas, como revisar el tiempo que se utiliza el agua al bañarse, evitar desperdicios y buscar formas de reutilizarla cuando sea posible. La intención es que la conciencia sobre el recurso no se limite a las campañas informativas, sino que se convierta en hábitos tanto en la vida diaria como en la práctica profesional.
El conversatorio cerró con un llamado a fortalecer la educación ambiental desde las aulas, cuidar las áreas verdes y promover una cultura de uso responsable del agua. Para las organizadoras, entender la relación entre tecnología, clima y escasez hídrica ayuda a que los futuros profesionistas puedan compartir información útil con sus comunidades y participar en acciones de prevención y sustentabilidad.