El diputado Sergio Torres advirtió que, a un año de la ola de violencia en Sinaloa, los avances en materia de seguridad son prácticamente nulos y la sociedad sigue enfrentando graves consecuencias. Señaló que la violencia ha dejado estragos no solo en víctimas y familias, sino también en la salud mental de niños, en la economía y en la vida cotidiana de la población.
Lamentó que persistan hechos como balaceras en comunidades como El Limón de los Ramos y Tepuche, donde la ausencia de autoridades ha generado mayor desconfianza. Recordó que en la reciente marcha ciudadana la población expresó con claridad su hartazgo, exigiendo a los tres niveles de gobierno resultados reales y no discursos vacíos.
El legislador sostuvo que la violencia ha impactado la economía local con comercios cerrados y empleos perdidos, lo que mantiene a la sociedad en una situación de enojo y desesperanza. Criticó que, pese a los compromisos de la federación, las acciones se han limitado a administrar la violencia sin resolverla.
Respecto a las celebraciones patrias, llamó a la prudencia y planteó que, en caso de existir un mínimo riesgo para la población, lo más responsable sería suspender los festejos. Enfatizó que la prioridad del gobierno debe ser proteger a las familias sinaloenses y generar condiciones de paz antes que organizar eventos masivos.