Ante el subregistro de casos por miedo a denunciar y la falta de actualización en las bases de datos oficiales, el colectivo «Las Rastreadoras del Fuerte» anunció el inicio de una labor titánica para la próxima semana: recorrerán «casa por casa» cinco municipios del norte de Sinaloa para crear un censo real de personas desaparecidas.
Mirna Medina Quiñones, fundadora del colectivo, reveló que este «efecto dominó» abarcará Ahome, El Fuerte, Choix, Guasave, Salvador Alvarado (Guamúchil) y el recién creado municipio de Juan José Ríos.
“Es un trabajo titánico, pero lo vamos a lograr… Vamos a sacar a muchas personas que tengan que hacer su denuncia y a muchas que ya han sido localizadas pero que no han ido a comparecer”, explicó la activista.
El objetivo es doble: detectar la «cifra negra» de familias que por terror no se acercan a la Fiscalía, y depurar las listas de aquellos que ya regresaron a casa pero siguen figurando como desaparecidos. Según datos del colectivo en la zona norte, de cada 100 personas que buscan desde enero a la fecha, cerca de 60 han regresado (algunos con vida, otros sin ella).
Aunque Medina reconoció la apertura del actual Gobierno Estatal para atender la crisis forense —una de las peticiones principales de los colectivos—, fue enfática en señalar que la estrategia está incompleta si no se frena el origen del problema.
«¿De qué sirve que sepamos buscar? ¿De qué sirve que tengamos centros de identificación si no se han buscado estrategias o políticas públicas para que ya no tengamos personas desaparecidas? La lucha es la no repetición», sentenció.
De visita en la capital para la inauguración de una muestra fotográfica, la líder rastreadora lamentó el clima que se respira en el centro del estado, contrastando la situación con la zona norte donde, si bien las desapariciones continúan, no se vive el mismo nivel de enfrentamiento armado.
“Anoche andábamos por la ciudad… qué tristeza porque es una ciudad que no tiene vida ya de noche. Qué diferente se ve la ciudad a como veníamos el año pasado”, compartió Medina, describiendo la soledad de las calles como una medida de autoprotección necesaria pero dolorosa para la economía y el tejido social.
Sobre la seguridad de las buscadoras, Medina estimó que solo el 10% de las agresiones o amenazas contra los colectivos se denuncian, nuevamente por miedo. A pesar de contar con acompañamiento semanal de la Comisión de Búsqueda y protección en ciertos despliegues, reconoció que el riesgo es permanente: «Por más seguridad que tengas, cuando quieren hacerte algo, te lo hacen donde sea».