La Universidad Autónoma de Sinaloa puso sobre la mesa la importancia del pensamiento crítico en la preparación de los profesionales de la salud. Como parte de la Jornada Universitaria del Conocimiento 2026, la Facultad de Ciencias Químico Biológicas realizó el conversatorio “Pensamiento crítico en los profesionales del área de la salud: del aula al ejercicio profesional”, con participación de académicos, especialistas y estudiantes. El encuentro se enfocó en los retos que enfrenta la formación de quienes, al egresar, deberán analizar casos clínicos y tomar decisiones relacionadas con la atención de pacientes.
El docente e investigador Eduardo Julián Galván García explicó que el pensamiento crítico permite interpretar evidencias clínicas complejas y tomar decisiones con mayor fundamento. Señaló que esta competencia funciona como un juicio analítico autorregulado y resulta esencial para reducir márgenes de error, sobre todo en situaciones de presión. Desde su perspectiva, los estudiantes necesitan aprender a cuestionar la información, valorar las alternativas y entender las razones que sostienen una decisión, en lugar de limitarse a memorizar contenidos.
Galván García puso como ejemplo la revisión de expedientes farmacoterapéuticos. Al analizar el caso clínico de una persona, los futuros profesionales pueden identificar oportunidades de mejora en su tratamiento y comunicarlas al resto del equipo de salud. El propósito es optimizar la farmacoterapia y procurar una atención más segura. El investigador explicó que este tipo de análisis requiere conocimientos, capacidad para evaluar la información y disposición para trabajar de manera coordinada con otros especialistas.
El académico consideró que uno de los desafíos para las universidades es conseguir que los conocimientos adquiridos en el aula se conviertan en criterio clínico durante el ejercicio profesional. El conversatorio también contó, de manera remota, con especialistas en psicología y salud de la propia UAS, quienes acompañaron la discusión sobre las necesidades actuales de la formación universitaria. La transición entre teoría y práctica exige que los estudiantes aprendan a enfrentar casos reales, reconocer dudas y fundamentar sus decisiones.
Durante la actividad también se abordó el uso de la inteligencia artificial en el aprendizaje. Galván García advirtió que algunos estudiantes recurren a estas herramientas como un buscador de respuestas rápidas, en vez de utilizarlas para fortalecer sus habilidades. Según señaló, esa práctica puede limitar la construcción del conocimiento y el desarrollo de capacidades propias. La tecnología puede servir como apoyo, pero es necesario revisar sus resultados, cuestionar la información que ofrece y comprender el razonamiento que existe detrás de una respuesta.
El investigador destacó que los espacios de diálogo académico ayudan a que los jóvenes amplíen su visión, discutan situaciones reales y aprendan a cuestionar, evaluar y sintetizar información médica, en vez de memorizarla de forma automática. La actividad formó parte de la Jornada Universitaria del Conocimiento 2026 y subrayó que la preparación técnica debe avanzar junto con los valores éticos. En la atención médica, contar con información es indispensable, pero también lo es saber interpretarla y utilizarla con responsabilidad.