El Paseo del Ángel, conocido como uno de los corredores turísticos y comerciales más emblemáticos del centro de Culiacán, vive una etapa de contrastes. Mientras algunos negocios reportan una ligera mejora en la afluencia de visitantes, otros siguen resintiendo los efectos de una prolongada etapa de violencia e inseguridad que ha impactado de forma directa la actividad económica de la zona.
En negocios como cafeterías y restaurantes, especialmente aquellos que operan en horarios vespertinos, se ha percibido una reactivación paulatina. Actividades culturales, música en vivo y el cierre temporal de calles para uso peatonal han contribuido a generar una atmósfera más atractiva para los transeúntes. La colaboración entre comerciantes y autoridades ha sido clave en este esfuerzo por recuperar la vida del llamado «barrio mágico».
No obstante, no todos los establecimientos comparten la misma percepción. Algunos comerciantes señalan que, pese a los intentos por reforzar la seguridad, los patrullajes son esporádicos y la presencia de hechos delictivos sigue latente. Esto ha provocado ajustes en los horarios de operación, cierres más tempranos y una disminución considerable en las ventas, particularmente en los turnos vespertinos.
Otros negocios, como puestos semifijos o tiendas orientadas al consumo rápido, reconocen una baja afluencia de clientes durante la actual temporada, agravada por factores estacionales, el clima y el miedo persistente en parte de la ciudadanía.
Pese a este panorama desigual, existe un consenso: es necesario seguir fortaleciendo las estrategias de seguridad y promoción para que el Paseo del Ángel recupere su esencia como espacio seguro, dinámico y vibrante. Los comerciantes están dispuestos a sumar esfuerzos, pero esperan que el acompañamiento de las autoridades sea constante, efectivo y sensible a las realidades que enfrentan día a día.