El PRI en Sinaloa acusó a la mayoría de Morena de limitar la participación de la oposición en el Congreso estatal y cuestionó la conducción de los trabajos legislativos durante la discusión de la reforma constitucional sobre nacionalidad única.
La postura fue planteada luego de que diputadas del PRI y Movimiento Ciudadano reclamaran que no se les permitió intervenir en tribuna durante la discusión de la minuta enviada por el Senado. Paola Gárate señaló que tanto ella como la diputada de MC, Elizabeth Montoya, habían solicitado participar en una segunda ronda de posicionamientos, pero finalmente no tuvieron el uso de la palabra.
El PRI sostuvo que limitar las intervenciones de las fuerzas políticas afecta el debate parlamentario y dificulta que se expongan ante la ciudadanía las distintas posiciones sobre los asuntos que se discuten en el Legislativo.
Uno de los principales cuestionamientos se centró en la minuta de reforma a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, que establece nuevos requisitos de nacionalidad para quienes aspiren a la Presidencia de la República, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. El Congreso de Sinaloa aprobó posteriormente la minuta con 31 votos a favor, mientras que la oposición votó en contra.
Desde la posición del PRI, la reforma representa una restricción a los derechos políticos de mexicanos con doble nacionalidad, debido a que quienes aspiren a esos cargos deberán renunciar a la nacionalidad extranjera antes de solicitar su registro como candidatos.
El partido argumentó que la doble nacionalidad puede derivar del nacimiento, los vínculos familiares o la historia migratoria de las personas, una situación que, señaló, forma parte de la realidad de numerosas familias sinaloenses.
También cuestionó que se establezca una diferencia entre quienes conservan una segunda nacionalidad y quienes no la tienen, al considerar que la lealtad hacia México debe valorarse a partir de la trayectoria y el cumplimiento de la Constitución, y no únicamente por la posesión de otra nacionalidad.
En su posicionamiento, el PRI vinculó además el debate sobre soberanía con los problemas de seguridad, violencia y economía que enfrenta Sinaloa y sostuvo que el Congreso debe ejercer una función de contrapeso frente al Poder Ejecutivo.
La fracción priista criticó igualmente la conducción de la Mesa Directiva y sostuvo que su integración y funcionamiento deben garantizar la participación de las distintas fuerzas políticas representadas en el Congreso.
El partido afirmó que continuará cuestionando las decisiones de la mayoría y exigió que el Poder Legislativo mantenga abiertas las vías de discusión para que las diferentes posturas puedan ser expuestas ante la ciudadanía.