México cerró 2025 con un crecimiento del 6.6 por ciento en sus exportaciones, un resultado mejor de lo que muchos analistas esperaban, a pesar de un entorno complicado por las políticas proteccionistas impulsadas desde Estados Unidos. Este avance permitió que el país se mantuviera entre las diez economías más exportadoras del mundo, de acuerdo con el análisis de la doctora Jessica Yanet Soto Beltrán, investigadora de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
La especialista explicó que gran parte de este crecimiento se debe a la estrecha relación comercial entre México y Estados Unidos, sobre todo en el sector automotriz. Todos los días, autopartes, circuitos electrónicos y otros componentes cruzan la frontera en ambos sentidos, lo que hace muy difícil separar las economías de ambos países. Además, el sector alimentario, especialmente las hortalizas, se mantuvo como uno de los principales productos que México vende al extranjero.
Soto Beltrán señaló que, aunque México exporta cada vez más, también sigue dependiendo del exterior para importar bienes intermedios, es decir, materiales que se usan para fabricar otros productos o para el consumo final. Esta combinación de exportaciones fuertes e importaciones necesarias permitió que el país mantuviera una balanza comercial relativamente estable durante el año.
Sobre lo que viene, la investigadora advirtió que 2026 será un año clave debido a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Aunque la revisión formal será el próximo año, desde 2025 ya comenzaron conversaciones sobre temas delicados como las reglas de origen, el acceso a mercados y el control de productos de otros países, especialmente de China.
También se prevé que en estas discusiones se aborden asuntos como migración, seguridad, narcotráfico y derechos laborales, incluyendo los cambios recientes en salarios mínimos y la posible reducción de la jornada laboral. Aunque las declaraciones del gobierno estadounidense podrían seguir generando movimientos en los mercados financieros, la especialista consideró poco probable una ruptura del T-MEC, debido a la fuerte dependencia y relevancia económica que existe entre México y Estados Unidos.