Maíz rebasa los 200 dólares y productores piden garantizar una rentabilidad real

El precio internacional del maíz registró durante agosto referencias cercanas y superiores a los 200 dólares por tonelada, una recuperación que mejora las expectativas para los productores, pero que no garantiza por sí misma una mayor rentabilidad, advirtió Agustín Espinoza Laguna, secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa.

El dirigente explicó que la cotización de la Bolsa de Chicago es solo uno de los factores que determinan cuánto recibe finalmente el agricultor, ya que también influyen el tipo de cambio, la base de comercialización, el rendimiento por hectárea, los costos de producción, financiamiento, seguro y las condiciones del mercado.

“Que suba la cotización en la Bolsa de Chicago es una buena noticia, pero Chicago no es el precio que recibe el productor sinaloense”, puntualizó.

Tras una reunión con la Dirección General de FIRA, Espinoza Laguna destacó herramientas como Cosechando Soberanía, programa que busca reducir el costo financiero para pequeños y medianos productores y facilitar mecanismos de seguro y coberturas de precios.

También señaló que para el maíz se contempla un mecanismo de ingreso mínimo que busca preservar una relación beneficio-costo de 1.075, equivalente a una rentabilidad objetivo cercana al 7.5 por ciento, además de la estrategia Sustenta, enfocada en reducir costos mediante un uso más eficiente de fertilizantes y la incorporación de bioinsumos.

Aunque reconoció estos avances, consideró que ese porcentaje no necesariamente representa una ganancia suficiente para un agricultor que enfrenta riesgos climáticos, productivos, financieros y comerciales durante todo el ciclo.

Por ello, propuso establecer antes de cada siembra una arquitectura de rentabilidad que permita conocer el costo por hectárea, financiamiento, tasa de interés, seguro, cobertura de precio e ingreso mínimo esperado.

La propuesta contempla integrar financiamiento, seguro, cobertura, comercialización y protección del ingreso en una misma estrategia, además de medir los resultados a partir de cuánto disminuyen los costos, cuánto paga el productor por intereses y cuánto dinero queda finalmente después de cubrir todos sus gastos.

Espinoza Laguna también planteó que Sinaloa se convierta en un modelo piloto nacional, mediante una mesa de trabajo con productores, Gobierno del Estado, FIRA, Secretaría de Agricultura, instituciones financieras, parafinancieras, industria y comercializadores.

La intención sería elaborar antes de cada ciclo una corrida económica integral para determinar si realmente resulta rentable sembrar una hectárea de maíz antes de que el productor asuma nuevas deudas.

El dirigente sostuvo que el repunte de las cotizaciones debe aprovecharse para cambiar la manera en que se planean los ciclos agrícolas y evitar que los productores terminen financiando pérdidas.

Finalmente, señaló que la soberanía alimentaria no consiste únicamente en producir maíz, sino en garantizar que los agricultores tengan condiciones económicas suficientes para volver a sembrar al siguiente ciclo, incluso cuando los precios internacionales vuelvan a disminuir.