Especialistas de la UAS advierten que la calidad de las interacciones digitales es clave para la salud mental de niños y jóvenes 

Durante la Jornada Universitaria del Conocimiento UAS 2026, la especialista Verónica Hernández Jacobo advirtió, en el foro “Redes sociales y salud mental en población infantojuvenil”, que la calidad de las interacciones digitales, y no solo el tiempo frente a la pantalla, es el factor determinante en el bienestar de los usuarios. 

Explicó que las redes sociales funcionan como un arma de doble filo: ofrecen oportunidades de conexión, pero también riesgos psicológicos. Entre los principales, mencionó el aumento de la ansiedad, la depresión y la baja autoestima, provocados por la comparación constante con vidas aparentemente perfectas, razón por la que consideró urgente regular su uso. 

“Desde las autoridades se tiene que hacer algo y se está regulando actualmente en más de 20 países del mundo. Estamos todavía en el 2026 generando acuerdos, generando leyes para que las redes sociales sean reguladas”, destacó. Añadió que las autoridades y las disciplinas de salud mental han detectado que el uso excesivo, y en particular el uso problemático, impacta en el deterioro de la salud mental. 

Hernández Jacobo, líder del cuerpo académico Psicología y práctica socioeducativa, participó junto con las expositoras Navil Gabriela Beltrán Chaidez y Nidia Micaela López Leyva. Señaló que el reemplazo de la convivencia cara a cara debilita el aprendizaje de habilidades sociales no verbales en los jóvenes y los deja vulnerables ante problemas como el ciberacoso y la hostilidad en línea bajo el anonimato. 

“Las redes sociales son un referente. Los que somos más mayorcitos, los adultos, tuvimos como referente a la familia; ahora, para las nuevas generaciones uno de los referentes son las redes sociales. Niños y adolescentes buscan una identidad, una mirada, una reacción o un ‘me gusta’ a una publicación”, afirmó. 

La psicóloga precisó que, pese a los escenarios negativos, el entorno virtual también ofrece oportunidades valiosas si se usa de manera consciente. Subrayó que no se busca prohibir las herramientas tecnológicas, sino educar a la población para utilizarlas como un canal constructivo que favorezca la salud mental colectiva.