Escándalo en Copa Sudamericana: partido cancelado por disturbios violentos

Un episodio de violencia ocurrido en el Estadio Libertadores de América obligó a la cancelación del partido de octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente y la Universidad de Chile. El encuentro fue interrumpido en el segundo tiempo tras los incidentes desatados en la tribuna visitante, donde barras del conjunto argentino irrumpieron contra aficionados chilenos, pese a la presencia de un amplio operativo de seguridad.

Hasta el momento, no hay cifras oficiales sobre víctimas, pero estimaciones preliminares apuntan a tres fallecidos y alrededor de 90 heridos. La Universidad de Chile informó que varios de sus seguidores fueron trasladados a hospitales y uno de ellos permanece en estado crítico.

Un hincha de la U de Chile que estuvo en la tribuna relató que la violencia comenzó cuando seguidores de Independiente intentaron arrebatar lienzos a los aficionados visitantes. “Al inicio eran insultos y objetos pequeños, pero después comenzaron a lanzarse butacas, fierros y botellas desde ambos lados. Cuando intentamos desalojar, la policía nos lanzó gas pimienta y hubo empujones que empeoraron la situación”, describió.

El presidente del club chileno, Michael Clark, acudió a visitar a los lesionados y reiteró el acompañamiento institucional a las familias afectadas.

La Conmebol repudió los hechos y anunció que se abrió una investigación, con la advertencia de que se aplicarán sanciones disciplinarias. El organismo señaló que la cancelación del encuentro se debió a la falta de garantías de seguridad del club organizador y de las autoridades locales.

En tanto, la ANFP de Chile condenó las agresiones y exigió a Independiente y a las autoridades argentinas esclarecer lo ocurrido y sancionar a los responsables. Desde el gobierno bonaerense se deslindó a la Policía provincial y se responsabilizó a la seguridad privada, mientras que directivos de ambos clubes discreparon sobre la organización del operativo.

Con este episodio, el torneo continental vuelve a quedar marcado por la violencia en los estadios, dejando al descubierto deficiencias en los protocolos de seguridad y un fuerte cuestionamiento sobre las responsabilidades de los organizadores.