Entre sequías y lluvias: la ciudadanía responde con conciencia

La percepción ciudadana en torno a la situación hídrica del estado muestra un equilibrio entre el optimismo y la prudencia. Aunque las recientes lluvias asociadas al monzón mexicano han traído alivio temporal, la población mantiene presente la necesidad de cuidar el recurso ante la persistente amenaza de escasez.

Francis Manjarrés, residente de San Isidro, reconoce que las condiciones han mejorado en comparación con años anteriores, cuando se vivieron cortes frecuentes del suministro en diversas colonias. “Es algo bueno también para los agricultores”, comentó, aludiendo a la importancia del agua no solo para el consumo doméstico, sino también para la producción de alimentos y la economía local. Manjarrés ha adoptado medidas prácticas para reducir el desperdicio, como reutilizar el agua del aire acondicionado para el riego de plantas.

Por otro lado, Eloina Rodríguez, vecina de la colonia 10 de Mayo, muestra una postura más crítica. Aunque reconoce que ha llovido en los últimos días, subraya que los niveles de las presas siguen siendo bajos. “Supuestamente las presas están al 18%, no ha subido mucho”, explicó. Desde su perspectiva, la problemática persiste debido, en parte, al mal uso del agua por parte de algunos sectores de la población.

Rodríguez también ha implementado acciones de ahorro, como reutilizar el agua del trapeado o la empleada en la limpieza de trastes para regar exteriores, evitando así el uso de agua limpia en actividades no esenciales.

Ambos testimonios reflejan un punto común: la necesidad de mantener la conciencia activa sobre el cuidado del agua. Si bien las lluvias representan una mejora parcial, la cultura del ahorro sigue siendo fundamental para evitar crisis mayores en el futuro cercano.