DEA acusa a Venezuela de colaborar con guerrillas para enviar cocaína a cárteles mexicanos

El director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, acusó al gobierno de Venezuela de colaborar con guerrillas colombianas como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las FARC para enviar “cantidades récord de cocaína” a cárteles mexicanos que trafican hacia Estados Unidos.

“Venezuela se ha convertido en un Estado narcoterrorista que sigue colaborando con las FARC y el ELN de Colombia para enviar cantidades récord de cocaína desde Venezuela a los cárteles mexicanos, que siguen entrando a Estados Unidos”, expresó Cole en declaraciones oficiales.

El funcionario señaló que, durante la administración del presidente Donald Trump, se reforzaron los esfuerzos para desmantelar redes de narcotráfico, especialmente en la frontera. Sin embargo, advirtió que, pese a incautar más cocaína que en años anteriores, aumentó el ingreso de drogas sintéticas como metanfetamina y fentanilo.

“La corrupción venezolana, la dictadura venezolana, es narcoterrorista. Siguen enviando este veneno a Estados Unidos, matando a cientos de miles de estadounidenses, sin mencionar a los miembros del Tren de Aragua que envían a nuestro país para destruir sus calles”, advirtió Cole, repitiendo afirmaciones del propio Trump.

Las acusaciones llegan tras declaraciones de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien aseguró que Washington está dispuesto a “usar todo su poder” para frenar el flujo de drogas hacia su territorio, en medio del despliegue de tres destructores con 4 mil soldados en aguas del Caribe, cerca de Venezuela.

Por su parte, Caracas calificó las amenazas de Estados Unidos como una muestra de “falta de credibilidad” que pone en riesgo la paz y la estabilidad regional. Gobiernos de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Colombia condenaron la presencia militar estadounidense.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, advirtió que una eventual invasión de Estados Unidos a Venezuela convertiría a ese país en “otra Siria” y arrastraría a Colombia a un conflicto armado.