Un proyecto que transforma desde las aulas y las calles

La organización Construyendo la Paz ha intensificado sus esfuerzos en la capital sinaloense, impulsando una serie de actividades con el objetivo de fomentar una cultura de paz entre niños, niñas y jóvenes, sembrando esperanza y alejándolos de los caminos de la violencia y las adicciones.

Con la firme convicción de que el cambio social debe comenzar desde las nuevas generaciones, esta organización ha desarrollado un amplio programa de acciones comunitarias en escuelas, espacios públicos y barrios de Culiacán.

Una de las iniciativas más visibles ha sido la instalación de 25 vallas publicitarias en escuelas primarias, secundarias y preparatorias, todas con mensajes positivos y de concientización sobre la importancia de la paz. Estas imágenes refuerzan la identidad de la organización como un actor comprometido con la transformación social.

Además, en colaboración con el programa Vamos Pintando, se han creado 20 murales comunitarios en zonas escolares y vecinales, realizados por estudiantes, artistas y vecinos. Estas obras transmiten mensajes de inspiración que impactan a más de 65 mil personas cada semana, convirtiendo el arte en una poderosa herramienta de cambio.

La labor educativa también ha sido una pieza clave en esta cruzada por la paz. Se han llevado a cabo más de 108 funciones teatrales y actividades formativas en instituciones escolares, dirigidas a sensibilizar a jóvenes y familias sobre los riesgos de las adicciones y el involucramiento con la delincuencia. Aproximadamente 8 mil personas, entre estudiantes, madres y padres de familia, han sido impactadas por estas intervenciones.

A través de vínculos estratégicos con instituciones educativas y empresariales, Construyendo la Paz ha demostrado que la construcción de un entorno seguro no es tarea de unos cuantos, sino un proyecto colectivo que requiere del compromiso y la participación activa de toda la sociedad.

Este esfuerzo no solo busca crear espacios seguros y cohesionados, sino también fortalecer los cimientos para una convivencia más justa, empática y libre de violencia.