Caravana del campo irrumpe en CDMX por miedo a perder concesiones por el agua

La llegada de la Gran Caravana de Tractores por el Agua a la Cámara de Diputados reflejó el creciente malestar del sector agrícola ante la reforma a la Ley de Aguas Nacionales. Campesinos de Puebla, Veracruz y Tlaxcala se movilizaron con la intención de dialogar, pero al no encontrar apertura, ajustaron su plan y anunciaron que podrían permanecer en plantón en la capital. La protesta surge mientras la reforma avanza en comisiones y podría votarse en el pleno en las próximas horas.

Los agricultores señalan que la principal preocupación es la posible restricción para heredar o transferir derechos de concesión de pozos agrícolas, infraestructura que —según explican— representa inversiones millonarias y décadas de trabajo familiar. Para muchos productores, la idea de perder esa seguridad provoca incertidumbre y alimenta la sensación de que la nueva ley no toma en cuenta la realidad del campo. Aunque evitan bloquear vialidades en Ciudad de México, mantienen presencia en carreteras como una muestra de presión y de inconformidad acumulada.

Organizaciones como el Consejo Nacional Agropecuario han pedido que el nuevo marco legal garantice equilibrio, eficacia y estabilidad a largo plazo. Reconocen que el país necesita una ley moderna, pero insisten en que cualquier cambio debe proteger la productividad y la seguridad alimentaria. Desde una mirada ciudadana, el reto parece estar en lograr una norma que atienda las sequías, el crecimiento urbano y la presión sobre el agua, sin poner en riesgo a quienes dependen directamente de ella para sobrevivir.

Mientras la discusión legislativa continúa, el clima de tensión crece. Lo que comenzó como una búsqueda de diálogo se ha convertido en un llamado urgente para que el Congreso concilie intereses y escuche a quienes hoy se sienten vulnerables. El futuro de la reforma dependerá no solo de los votos, sino de la capacidad de generar confianza en un sector que sostiene gran parte del alimento del país.