La diputada Irma Moreno Ovalles, del Partido Revolucionario Institucional, expuso ante el Congreso un diagnóstico crítico sobre la situación del campo sinaloense. Señaló que, pese al esfuerzo de los productores, la producción agrícola y ganadera sufrió una fuerte caída durante 2025, al reducirse el valor agrícola en -32% y el ganadero en -30%, según el Cuarto Informe de Gobierno. También indicó que la diversificación de cultivos no fue producto de una política pública, sino resultado de la falta de agua, ausencia de precios competitivos y apoyos insuficientes desde la Federación.
Moreno Ovalles cuestionó directamente el cumplimiento de las metas del Plan Estatal de Desarrollo, particularmente las relacionadas con el crecimiento del PIB agropecuario. Además, advirtió que el proceso para recuperar la capacidad exportadora de ganado sigue incompleto, al depender de la reclasificación sanitaria de Estados Unidos. Su intervención concluyó con una pregunta al secretario de Agricultura, Ismael Bello Esquivel, respecto a cómo justificaba que se reporten metas cumplidas cuando los datos oficiales muestran una contracción del sector.
En respuesta, el secretario Ismael Bello reconoció la caída productiva, atribuyéndola principalmente a la crisis hídrica que redujo la siembra de maíz de 600 mil a 200 mil hectáreas. Destacó que, pese al contexto adverso, hubo un uso eficiente del agua y ausencia de conflictos entre productores. Sobre los precios, admitió que los apoyos federales fueron insuficientes, pero afirmó que se logró colocar maíz por encima de la cotización internacional mediante coordinación con productores e industria, aunque anticipó que 2026 será un año complejo por el panorama global.
Bello defendió que el campo sinaloense se mantiene “resiliente” y aseguró que la agricultura continúa siendo un motor relevante para la economía estatal. También subrayó que, en el caso del trigo, existe precio de garantía como mecanismo de respaldo para los productores nacionales. Aun así, reconoció que la competencia internacional y la caída de precios en bolsas extranjeras representan desafíos que requerirán nuevas estrategias de comercialización.