La creciente violencia en Culiacán ha generado un impacto directo en el sector comercial, ocasionando el cierre de múltiples establecimientos y un repunte en la actividad informal, según testimonios de comerciantes locales.
Uno de ellos compartió que, ante el clima de inseguridad, muchos negocios han optado por bajar sus cortinas. “Todos los que tenemos un negocio propio nos hemos visto afectados bastante. Las ventas han bajado hasta un 50% y quienes tenían préstamos están muy atrasados”, señaló.
Explicó que ante la caída de ingresos, algunos comerciantes han decidido cerrar definitivamente o rentar sus locales para obtener un ingreso mínimo. En el caso de los negocios que no son propietarios del inmueble, los dueños optan por ofrecerlo en renta una vez que se desocupa.


Además, comentó que se ha observado un aumento en la cantidad de comerciantes informales, quienes recurren a esta modalidad para evitar los gastos fijos de un local. “Le sufrimos, le batallamos, pero por lo menos sale para el día. No como antes, pero algo se gana”, afirmó.
La situación evidencia un cambio en la dinámica comercial del centro y otras zonas de la ciudad, con un creciente número de espacios cerrados y un esfuerzo por parte de los vendedores por adaptarse a las nuevas condiciones de seguridad e incertidumbre económica.