El gobernador Rubén Rocha Moya reconoció que recientemente se presentó una “ola de violencia” en la zona norte de Sinaloa, aunque sostuvo que la situación ya se ha estabilizado.
“Fue una ola nada más, ya no tenemos en el norte”, declaró el mandatario al ser cuestionado sobre los recientes hechos delictivos registrados en esa región del estado.
Rocha dijo que espera que la intensidad de la violencia continúe a la baja, y aseguró que su gobierno mantiene una vigilancia constante para atender cualquier brote que pudiera representar un riesgo a la seguridad.
Aunque no ofreció cifras concretas, la afirmación del gobernador coincide con reportes ciudadanos y de medios locales que han documentado enfrentamientos y hechos delictivos en municipios como Guasave y Sinaloa de Leyva durante las últimas semanas.
El mandatario no descartó una próxima reunión con autoridades de seguridad para evaluar la situación y coordinar acciones preventivas.