Aunque las fuerzas armadas mantienen niveles récord de decomisos y detenciones en la entidad, el Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP) reconoció que existen «áreas de mejora» en el actuar operativo militar respecto a los delitos que se cometen a escasos metros de sus despliegues o puntos de revisión. Miguel Calderón, coordinador del órgano ciudadano, señaló que la capacidad operativa de la delincuencia organizada en Culiacán desafía la lógica de prevención al consumar agresiones en la proximidad de las fuerzas de seguridad.
«Es deseable que haya una persecución permanente, más cuando hay un evento a poca distancia donde está la presencia militar», admitió Calderón al ser cuestionado sobre hechos de alto impacto recientes, como el ataque armado a un cortejo fúnebre en el sector Barrancos, donde cámaras de vigilancia captaron una unidad del Ejército a corta distancia del hecho violento.
El representante del CESP justificó que, con base en la información compartida en las mesas de seguridad, la estrategia de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) se fundamenta primordialmente en la disuasión mediante la presencia física. No obstante, ante las quejas ciudadanas recopiladas en las coberturas policiacas locales que señalan inacción aparente durante los rondines o retenes, Calderón acotó que, si bien el Consejo no es experto en táctica militar, las corporaciones federales deben identificar y trabajar en sus áreas de oportunidad.
Finalmente, el coordinador técnico puntualizó que el volumen de efectivos desplegados en el estado ha logrado contener escenarios que de otro modo habrían derivado en saldos más trágicos. Sin embargo, enfatizó que la efectividad a largo plazo de la presencia castrense dependerá de la flexibilidad con la que sus mandos ajusten las estrategias de reacción inmediata ante flagrancias en las zonas urbanas de la capital sinaloense.