La Fiscalía General del Estado de Sinaloa confirmó mediante pruebas de genética forense la identidad de las cinco personas localizadas sin vida el pasado miércoles 11 de febrero en la caja de una camioneta sobre la autopista Benito Juárez. Los resultados oficiales ratifican que los restos corresponden íntegramente al grupo de personas originarias del puerto de Mazatlán que habían sido reportados como desaparecidos desde el pasado 7 de febrero en el norte de la entidad, específicamente en el municipio de Ahome.
Las víctimas fueron identificadas como Luis Ramón Flores Ceballos, de 38 años, y su hijo Luis Armando Flores Vallejo, de 19 años, quienes ya habían sido reconocidos visualmente por sus deudos el pasado jueves. A ellos se suman los hermanos Juan Antonio Soto Espain, de 29 años, y José Ángel Soto Espain, de apenas 17 años, así como Heriberto López Díaz, de 30 años de edad. Con esta determinación pericial, las autoridades cierran el ciclo de identificación de las víctimas que fueron localizadas en condiciones extremas de violencia en las inmediaciones de la zona conocida como «La Curva de San Pedro», en el municipio de Navolato.
El hallazgo de los cuerpos se registró al mediodía del miércoles, cuando elementos de seguridad ubicaron una camioneta pickup de color blanco abandonada en el acotamiento de la carretera, también conocida como «La Costera». En la parte posterior de la unidad, bajo una lona de color verde, se encontraban los restos de los cinco hombres, los cuales presentaban signos severos de tortura y, en algunos casos, mutilaciones. Tras varios días de incertidumbre para las familias mazatlecas, la confirmación genética permite realizar los trámites legales correspondientes para el reclamo de los cuerpos, mientras la fiscalía estatal continúa con la integración de la carpeta de investigación para intentar dar con el paradero de los responsables de este multihomicidio que ha impactado al sur y norte de Sinaloa.