La epilepsia se mantiene como una de las condiciones neurológicas más frecuentes en el mundo, pero también como una de las más invisibilizadas debido al rechazo social. Karen Edith Guzmán Sánchez, especialista del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la UAS, señaló que el mayor obstáculo para los pacientes no son siempre las crisis, sino los prejuicios que les impiden acceder a empleos o continuar con sus estudios.
La neuróloga explicó que la epilepsia es una predisposición del cerebro a generar actividad eléctrica anormal, la cual no siempre se manifiesta con movimientos involuntarios o pérdida de conciencia. Existen crisis sutiles, como episodios de desconexión breve o alteraciones del lenguaje, que también forman parte de este padecimiento. Se estima que 1 de cada 26 personas presentará esta condición en algún momento de su vida debido a factores genéticos, lesiones o infecciones.
Guzmán Sánchez enfatizó que, en pleno 2026, la campaña «¿Cómo sacar a la epilepsia de las sombras?» sigue vigente para combatir la discriminación laboral y social. Destacó que, con un tratamiento adecuado y medicamentos anticrisis, la mayoría de los pacientes logran un control óptimo, lo que les permite llevar una vida plena, productiva y sin limitaciones, siempre que la sociedad elimine los mitos que rodean a la enfermedad.