El inicio del año suele traer una alta afluencia a los gimnasios, impulsada por el propósito de mejorar la salud. Sin embargo, esta motivación inicial tiende a diluirse en pocas semanas, en gran parte por prácticas inadecuadas al momento de ejercitarse, una situación que se repite cada enero y que termina alejando a muchas personas de sus objetivos.
Rene Villarreal Sánchez, nutriólogo del Gimnasio Cardiovascular de la Universidad Autónoma de Sinaloa, explicó que uno de los principales errores es comenzar a entrenar sin una progresión adecuada. Arrancar con rutinas exigentes o cargas elevadas, sin preparación previa, incrementa el riesgo de lesiones, las cuales se convierten en una de las causas más frecuentes del abandono temprano del ejercicio.
Otro factor relevante es la alimentación. Villarreal Sánchez señaló que es común que, junto con el ejercicio, se adopten dietas restrictivas o poco equilibradas, en las que se eliminan grupos alimentarios completos. Estas prácticas pueden generar malestares físicos que afectan el rendimiento y la constancia, lo que vuelve insostenible el intento de mantener un estilo de vida saludable.
Ante este panorama, el especialista recomendó priorizar la asesoría profesional y evitar replicar rutinas genéricas difundidas en redes sociales, que no consideran las condiciones individuales. Subrayó que el ejercicio debe tener como objetivo principal la salud, por encima de resultados rápidos o estéticos, ya que la constancia y la paciencia son claves para lograr cambios duraderos.