En el Centro de Culiacán, entre el constante paso de camiones y peatones, sobrevive un tradicional puesto de revistas que desde hace más de dos décadas forma parte del comercio cotidiano de la zona. El negocio es atendido por Mari José, conocida como Mari, una joven universitaria que combina sus estudios con el trabajo familiar heredado por su tío.
El puesto, identificado por la gente simplemente como “el puesto de revistas”, ofrece una variedad de productos que van más allá de periódicos y revistas. Aunque la era digital ha reducido el consumo de formatos impresos, este comercio se mantiene activo gracias a una clientela constante que aún prefiere el papel y busca artículos que no siempre están disponibles en plataformas digitales.
Mari explicó que la ubicación del puesto, en una de las calles más transitadas del centro, ha sido clave para su permanencia. La diversidad de personas que circulan diariamente —desde trabajadores y estudiantes hasta adultos mayores— mantiene viva la demanda, aunque también representa un reto en el trato cotidiano con distintos perfiles de clientes.
Además del desafío comercial, trabajar largas jornadas sentada y atender al público de manera continua resulta cansado, reconoció la joven. Sin embargo, destacó que esta experiencia le ha permitido desarrollar habilidades sociales y de comunicación, al tiempo que apoya a su familia mientras cursa la carrera de Arquitectura.
En medio de una ciudad cada vez más digitalizada, este puesto de revistas refleja cómo los pequeños comercios tradicionales se adaptan y resisten, sostenidos por la cercanía con la gente y por hábitos que, aunque menos comunes, aún persisten en la vida urbana de Culiacán.