El CORE 33 expresó su preocupación por la difícil situación que vive actualmente el campo y el sector empresarial en Sinaloa, marcada por bajos precios, altos costos y falta de agua. Luis Enrique Bolaños, presidente del organismo, explicó que la mayoría de las empresas agrícolas son microempresas con ingresos muy limitados, lo que las hace vulnerables ante crisis de mercado, sequías y encarecimiento de insumos.
Uno de los problemas más graves es la escasez de agua y la mala calidad de los pozos, que ya no aportan lo necesario para sembrar y aumentan los costos de producir. A esto se suma la falta de mano de obra, pues muchos trabajadores migran por inseguridad o en busca de mejores salarios, que en otros estados pueden ser hasta el doble. Esta combinación ha reducido las siembras y ha afectado también a empresas proveedoras, que hoy enfrentan bajas ventas, despidos y dificultades para cumplir sus obligaciones fiscales y de seguridad social.
Bolaños señaló que solo una pequeña parte de las empresas logra acceder a financiamientos, y que la mayoría de esos créditos se usa para sobrevivir, no para invertir. Esto impide modernizar el campo y mantenerlo competitivo. Por ello, el CORE 33 propuso una agenda con cinco ejes: mejorar el uso del agua, diversificar la economía rural, incorporar tecnología agrícola, crear alianzas estratégicas y facilitar el acceso al financiamiento productivo.
Representantes del sector empresarial coincidieron en que Sinaloa atraviesa una etapa de bajo consumo, al grado de que muchas empresas venden solo una fracción de lo que vendían hace un año. Restauranteros señalaron aumentos en insumos que alcanzan hasta el 100%, mientras intentan mantener precios accesibles para no perder clientela. También advirtieron que el 2026 será un año retador por el aumento al salario mínimo, las cargas sociales y la competencia con la informalidad.
Aunque reconocen que un crédito estatal podría ayudar a reactivar la economía si se maneja con transparencia, empresarios insistieron en que el principal reto es recuperar la productividad y organizarse colectivamente para no seguir perdiendo terreno. Coincidieron en que, más allá de buscar culpables, Sinaloa necesita unir esfuerzos para enfrentar un año que se vislumbra complejo tanto para el campo como para las pequeñas y medianas empresas.