Dentro de un sondeo, tres ciudadanos de distintos puntos del estado compartieron sus percepciones sobre la situación actual de Sinaloa, especialmente después de un año marcado por episodios de violencia. Sus opiniones muestran sentimientos diversos, desde temor e incertidumbre hasta señales de esperanza y recuperación en la convivencia social.
Marian Fernanda, estudiante, señaló que aunque la presencia de autoridades ha aumentado, muchas zonas siguen siendo peligrosas, especialmente por las tardes. Comentó que ella y otras personas han tenido que modificar sus rutinas, incluso tomando clases virtuales en días complicados. Aseguró que la población se ha “acostumbrado” al ambiente de inseguridad, aunque esperan mejoras en los próximos meses.
Por otra parte, Rigoberto Cristerna ofreció una visión más optimista. Considera que la violencia “se ha tranquilizado mucho” y que las personas han comenzado a salir nuevamente por las noches. Destacó que los últimos eventos públicos, como desfiles y verbenas, muestran que la vida social está retomando su ritmo habitual. Reconoció que aún hay temas pendientes, pero percibe avances en seguridad y convivencia.
Finalmente, Irma Azueta opinó que los sinaloenses “no se dan por vencidos” y continúan buscando salir adelante a pesar de las dificultades. Señaló que la población mantiene su ánimo y su capacidad de adaptación, lo que les permitirá celebrar posadas y eventos decembrinos de manera más tranquila que el año anterior. Aseguró que este año sí planea participar en actividades festivas, algo que no hizo en 2024 debido a la inseguridad.
En conjunto, los testimonios reflejan una realidad compleja: mientras algunas personas aún sienten miedo o limitan sus actividades, otras perciben una mejora gradual en la seguridad y en la vida social. Desde una mirada ciudadana, el deseo común es que las celebraciones de fin de año puedan realizarse con normalidad y sin sobresaltos.