El arbitraje es una opción práctica y económica para resolver conflictos comerciales, coincidieron la Asociación de Empresarios de Culiacán (ADECEM) y la Barra Mexicana de Abogados (BMA). A diferencia de los juicios tradicionales, que pueden tardar de dos a cuatro años, un arbitraje suele resolverse en un año o menos, e incluso en casos pequeños puede quedar listo en apenas 60 días.
Julio César Silvas Inzunza, presidente de ADECEM, y Andrea Orta González Sicilia, coordinadora de la Comisión de Arbitraje de la BMA, destacaron que México tiene prestigio internacional en este tema, respaldado por tratados como el T-MEC y la Convención de Nueva York. Sin embargo, reconocieron que muchos empresarios y abogados desconocen cómo funciona y por ello no incluyen cláusulas de arbitraje en sus contratos.
Hoy en día, el arbitraje se usa sobre todo en sectores como la construcción, infraestructura y energía. No obstante, aún falta promoverlo en áreas como el turismo y los servicios. Los especialistas señalaron que incluir esta figura en contratos y en los planes de estudio universitarios ayudaría a que más profesionistas estén preparados para utilizarla.
Otro punto a favor es la confianza que genera: más del 80 por ciento de los laudos arbitrales se cumplen de manera voluntaria. Por ello, ADECEM y BMA invitaron a descentralizar esta práctica, que actualmente se concentra en la Ciudad de México, y a difundirla entre el sector empresarial como una alternativa eficaz para solucionar controversias.