El dirigente de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC), Agustín Espinoza Laguna, advirtió que el campo mexicano atraviesa una crisis marcada por la caída en la producción nacional, la dependencia de importaciones y la falta de apoyos efectivos. Señaló que el Servicio de Administración Tributaria investiga el contrabando de azúcar, práctica que deprime los precios y afecta directamente a los productores.
De acuerdo con Espinoza, la producción agropecuaria pasó de 294 millones de toneladas en 2022 a 284 millones en 2024 y la tendencia negativa continúa en 2025. México se ha convertido en el segundo importador mundial de granos, con un déficit de 25 millones de toneladas de maíz y más de la mitad de las oleaginosas cubiertas con compras externas.
En Sinaloa, los agricultores enfrentan devaluación del peso, caída de precios internacionales y ausencia de programas de diversificación. Espinoza cuestionó que los precios de garantía solo beneficien a pequeños productores, mientras medianos y grandes, responsables de gran parte de la producción, quedan sin respaldo.
El dirigente llamó a sancionar de manera ejemplar el contrabando de azúcar, a diseñar una política agropecuaria de Estado con visión de largo plazo y a impulsar capacitación, financiamiento e innovación para que el campo sea competitivo en un mercado globalizado.