Productores agrícolas de todo el estado se congregaron nuevamente frente a Palacio de Gobierno para exigir el cumplimiento del pago de 750 pesos por tonelada de maíz, apoyo comprometido por las autoridades desde hace más de un año y que, aseguran, aún no llega a miles de campesinos.
Martín Lin, productor originario de Balbuena, Navolato, denunció que el proceso de pago ha sido arbitrario y excluyente: “El apoyo está llegando solo a quienes ellos deciden. Nos piden documentos casi imposibles para muchos, como la constancia 32-D o certificados parcelarios a nombre del abuelo o del padre”. Además, reclamó que las autoridades prometen que “todos serán pagados”, pero no entregan listas ni plazos concretos.
También señaló maniobras de desmovilización por parte del gobierno estatal y federal, como convocatorias paralelas en otros municipios y entrega condicionada de fertilizante. “No es justo que tengamos que dejar nuestros campos para estar aquí reclamando lo que por ley nos corresponde”, expresó.
Advirtió que, si no hay una solución clara, los manifestantes consideran permanecer en protesta de manera indefinida, aunque reconoció que muchos de ellos son personas mayores de 50 o 60 años y con limitaciones físicas.
La preocupación de fondo, subrayó Lin, es que sin estos apoyos, el campo se vuelve inviable: los costos de producción superan lo que actualmente se les paga por el maíz. “Hace tres años recibíamos hasta 7,200 pesos por tonelada; hoy nos quieren pagar 5,700, cuando producir cuesta más de 6,300 si se renta la tierra. Es una burla”, lamentó.
En su testimonio, añadió que países como Argentina, Brasil o Estados Unidos protegen y respaldan a sus productores, mientras que en México, el campo sigue olvidado y en crisis. “Nosotros damos de comer al país y no podemos ni alimentar a nuestras familias. El campo agoniza, y el gobierno no escucha”, concluyó.