Productores esperan definiciones mientras cae la siembra

Acuerdos limitados en la última mesa de diálogo

El dirigente agrícola Martín Lim señaló que la última mesa de diálogo realizada en diciembre entre productores y autoridades federales dejó pocos avances concretos para atender la problemática del sector maicero. Explicó que, más allá de compromisos generales, no se lograron acuerdos que resolvieran el bajo precio del grano ni garantizaran rentabilidad para quienes lo producen.

De acuerdo con lo expuesto, una de las principales propuestas fue que el Gobierno Federal cubriera costos de almacenamiento en bodegas para granos como maíz y sorgo, una medida que los agricultores consideran insuficiente, ya que no atiende el problema central del precio de compra.

En espera de la siguiente mesa y definición de agenda

Martín Lim indicó que la próxima mesa de diálogo está programada para el 12 de enero, mientras que los agricultores y dirigentes del movimiento analizan realizar una reunión previa para definir postura y temas, aunque hasta el momento no hay información clara sobre la agenda.

Señaló que el movimiento se mantiene en pausa también por respeto al duelo de Baltazar Díaz, uno de los principales líderes de esta causa, tras el fallecimiento de su padre, situación que ha llevado a los productores a esperar antes de retomar acciones.

Agricultores dejan de sembrar maíz por falta de rentabilidad

Uno de los efectos más graves de la falta de acuerdos ha sido la decisión de no sembrar maíz en amplias zonas agrícolas. En municipios como Navolato, más del 50 por ciento de las tierras quedaron sin cultivo, no como protesta, sino por una decisión económica ante los altos costos y los bajos precios esperados.

Martín Lim explicó que producir una tonelada de maíz cuesta alrededor de 5 mil 600 pesos, mientras que actualmente se estima que podría pagarse hasta en 3 mil 800 pesos durante la cosecha, lo que representa pérdidas directas para el productor. Ante este panorama, muchos optaron por sembrar garbanzo, frijol, sorgo o calabaza; en su caso personal, decidió sembrar garbanzo y frijol.

Impacto al campo y a la población

La reducción en la siembra no solo afecta a los agricultores, sino a toda la economía regional. Al no sembrar, se detiene el movimiento económico relacionado con combustibles, talleres, operadores y servicios, lo que reduce el circulante en las comunidades rurales.

Además, la caída en la producción local de maíz podría impactar en el abasto y el precio de productos básicos, como la tortilla, profundizando el desequilibrio entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor. Ante este escenario, los agricultores mantienen la expectativa de que la próxima mesa de diálogo ofrezca soluciones reales y no solo compromisos generales.