El presidente de ADECEM, Julio Silvas Inzunza, expuso que el ambulantaje y los comercios informales representan una competencia desleal para las empresas que operan dentro de la ley. Señaló que los negocios informales no pagan impuestos, rentas, ni seguridad social, mientras que los establecimientos formales cubren costos elevados para mantenerse operando.
Silvas Inzunza indicó que el fenómeno ha crecido en distintas zonas de la ciudad y no siempre responde a situaciones de necesidad, pues existen casos donde una sola persona controla varios puestos ambulantes como actividad comercial organizada. Esta situación, dijo, afecta la competitividad y limita la capacidad de crecimiento de los negocios formales.
El representante empresarial subrayó que la vía pública es un espacio que no puede ser usufructuado ni concesionado para fines privados, por lo que cuestionó quién cobra o autoriza estos espacios y bajo qué criterios operan. Además, destacó que el informal no cumple con las obligaciones laborales, dejando en desventaja a quienes sí aseguran a sus trabajadores.
Silvas Inzunza afirmó que el ordenamiento del ambulantaje es responsabilidad del municipio y urgió a que se tomen medidas para regular la actividad. Consideró necesario establecer mercados formales o espacios definidos que no afecten a los comerciantes establecidos, con el objetivo de generar condiciones más equilibradas en la actividad económica local.