La inseguridad cambia la vida diaria de las familias en Culiacán

En Culiacán, la inseguridad se ha convertido en una preocupación constante para muchas familias, especialmente para las madres que día a día enfrentan el temor de que sus hijos salgan a la calle, incluso cuando lo hacen por razones necesarias como trabajar o estudiar. Actividades que deberían ser normales hoy generan angustia, ante el riesgo de quedar en medio de hechos violentos que se han vuelto frecuentes en la capital sinaloense.asres de familia compartieron que la preocupación no se limita a la noche o a zonas específicas, sino que se mantiene presente durante todo el día. Ambas coinciden en que vivir con el pensamiento de “estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado” se ha vuelto una carga emocional constante, al punto de mantenerse alertas hasta que sus hijos regresan a casa.

Cautela ciudadana y temor por menor vigilancia

Una de las madres considera que, ante el escenario actual, como ciudadanos también se debe poner de su parte para reducir riesgos. Señala que ha optado por evitar salidas innecesarias, reducir la asistencia a fiestas o verbenas y priorizar convivios dentro del hogar. Desde su perspectiva, no se trata de dejar de vivir, sino de actuar con mayor precaución.

Esta sensación de alerta se ha intensificado, explica, ante el rumor que circula tanto en calles como en redes sociales sobre la disminución de presencia militar en la ciudad durante las fechas decembrinas, debido a que elementos regresan a sus hogares para pasar las fiestas. Para ella, esta situación genera mayor inseguridad y la percepción de que hay menos vigilancia, lo que incrementa el miedo de que la delincuencia tenga mayor libertad para operar.

Un temor que se prolonga en el tiempo

Otra madre expresa una preocupación más profunda y de largo plazo. Considera que la violencia en Culiacán no es un fenómeno pasajero y que, pese a los distintos programas implementados, no se perciben mejoras claras. Por el contrario, señala que aunque en algunos momentos no se registren enfrentamientos visibles, los asesinatos y ataques continúan, lo que mantiene viva la sensación de inseguridad.

Como medida para sobrellevar el estrés, explica que procura mantenerse en contacto constante con sus hijos cuando salen de casa, llamándoles con frecuencia y pidiéndoles que regresen de inmediato al concluir sus actividades. Durante esta temporada decembrina, su intención es permanecer en casa, evitar salir de noche y pasar las fiestas en un entorno controlado, priorizando la tranquilidad dentro de su hogar.

Ambas madres coinciden en que, aunque mantienen la esperanza de que la situación pueda mejorar en el futuro, perciben que este clima de inseguridad podría extenderse por varios años más. Mientras tanto, dicen, la prioridad es proteger a la familia, reducir riesgos y aprender a vivir con mayor cautela en una ciudad donde la tranquilidad dejó de darse por sentada.